Qué bonito es ser emprendedor

2009 diciembre 10
by David Fernández

Emprendedor molón

Ser emprendedor: qué bonito título. Parece que con ese autobautismo la idea romántica subyace acompañada de vida bohemia e intrigante, llena de aventuras y avatares dispersos… y el héroe mata al dragón y renace victorioso.

 

Ser emprendedor: qué bonito sueño. Cuando imaginamos un proyecto, todo son parabienes, todo son triunfos sin ni siquiera haber dado el primer paso. Los clientes/usuarios/lectores saldrán de todos los rincones porque están ávidos de lo que les vamos a ofrecer. El triunfo es seguro en los sueños (sí, sí, es seguro, sino ¿para qué tienes el carné de emprendedor?).

 

Ser emprendedor: que bonita hoja de Excel. Después del sueño, plasmamos los números en una hoja de Excel, Gastos -los mínimos porque somos superhéroes y controlamos las adversidades y contratiempos- e ingresos, los máximos porque ya hemos dicho que el éxito es seguro, y al estar esperándonos, nos quitarán de la mano aquello que vendamos u ofrezcamos. ¡La hoja de excel no falla señor mío!.

 

Ser emprendedor, qué bonito PowerPoint. Y entonces toca convencer a los inversores. Porque claro, el éxito está tan asegurado que ni merece la pena que nosotros arriesguemos un duro, para eso están los demás. A por una primera ronda de financiación -que dicen los emprendedores- y cuando se acabe el dinero, a por más rondas. Mi éxito no tiene precio, aunque tarde en llegar (o no llegue nunca).

 

Luego viene lo más soporífero y aburrido, que no es de emprendedores, sino del proletariado: alquilar una bonita oficina en el centro, bonito mobiliario, contratar bonitos y bonitas empleados/as y ponerlos delante de bonitos ordenadores o bonitos teléfonos o bonitos coches para que se busquen la vida. Pero eso ya decimos, cosas aburridas no propias de un emprendedor.

 

Nosotros como emprendedores, debemos salir en la prensa, que los foros, redes y diarios (mejor en papel, que así lo ven los familiares y tiene más peso), ir a fiestas de presentación, y sobre todo, codearnos con otros emprendedores molones: comida por acá, cena por allá, evento por más allá.

 

Ya hemos advertido de que si no llega el dinero para tantas cosas, se acude a otra ronda. Conviene reiterarlo porque es un punto importante para el emprendedor moderno.

 

Entre tanta ocupación, debemos comprobar quien habla de nosotros (ojo, de nosotros, no del proyecto) en Twitter. Si no aparecemos en suficientes Tweets algo va mal, tendremos que poner a un empleado en plan Surfer a que Tuitee y spamee donde haga falta. Eso no puede quedar así!!.

 

Al final todo se acaba: hay unos desgraciados inversores que no están dispuestos a soltar un duro más… Nosotros vamos bien, el proyecto era maravilloso, pero quizás nos hemos adelantado y el mercado aún no puede comprendernos.

 

A por otro proyecto para que no nos quiten el carné de emprendedor.

3 Responses
  1. 2009 diciembre 11

    Bueno al fin leo a alguien con 2 dedos de frente. En los últimos tiempos en los blogs de “emprendedores” y “CEOs” (juasss) solo leo autobombos, a quien conocen, la pasta que se consigue, etc etc…. como si nadie fracasara.
    Sobre DAFOs, sobre mil y un cuentos… Si fuera todo tan perfecto, ninguna empresa quebraría.
    Yo sigo con mi teoría el yin-yang, o de la física (la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma)… en resumen para que haya empresas con éxito tiene que haber otras que fracasen, siempre habrá ese equilibrio, en el momento en que se rompa, el ostiazo es peor…. y lo hemos visto en el último crack.
    Y no hay que ser muy listos, solo REALISTAS.

  2. 2009 diciembre 11
    David Fernández permalink

    Gracias Luis, pero ya sabes que lo malo no se cuenta, sólo lo bueno, porque sino no eres un emprendedor molón :)

  3. 2010 enero 28
    albertorum permalink

    Voy a contar mi última experiencia como emprendedor molón. Después de casi 2 años, luchando, echando y echando horas y cuadrando trabajos para acabar cada més, (sin contar con las deudas que todavia tengo) me llama una antigua colega y me ofrece un proyecto que francamente no me interesa demasiado, además tampoco iba a tener tiempo para acabarlo. Decido pasárselo a una colaboradora que trabajó conmigo durante unos meses, la verdad bastante lenta e incompetente, lo peor vaga, vaga, vaga, pero el proyecto no tenia prisa.

    En su día dejó de colaborar conmigo porque (gracias a un contacto) le salió un tema de unos cursos a media jornada con una asociación empresarial (que no cito), y cuando hablé con ella (por teléfono) después de los saludos, ni me dejo contarle el proyecto…¡no me interesa!, …bueno, eso es que te va bien, y te pagan bien. – Me pagan muy bien – , ok. El mismo día comentándolo, me entero. 30€ la hora – curso mensual – 40 horas curso… total 1.200 € por 2 horitas, dando clase de una mierda de aplicación (que tampoco cito porque la conoce todo el mundo).

    Pa que más. Y hoy es realmente el 1er día que me pregunto. ¿merece la pena ser emprendedor en éste país?

Comments are closed.