Cómo sería el Consejo de Ministros

2009 diciembre 9
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by David Fernández

Imaginando como sería el Consejo de Ministros para ultimar la Ley de Economía Sostenible, en lo que a Internet toca:

 

Rodríguez Zapatero: Bien, señores y señoras Ministros y Ministras, llegamos al punto en el que debemos analizar como enfocamos el desarrollo de la disposición final primera, relativa a los derechos de propiedad intelectual.

 

Debo decir que el asunto está teniendo más repercusión del que creíamos y puede que hayamos cometido un error de comunicación. La medida no ha sido suficientemente entendida, de ahí que recientemente me haya obligado a desdecir a la señora Ministra de Cultura. Aprovecho ahora para reiterarle mis disculpas que ya realicé personalmente pero era necesario cortar de raíz un movimiento popular que podía dañar a este Gobierno en cuanto a su imagen y maniobrabilidad política. La Ministra sabe que comparto sus posturas y medidas.

 

Debo decir también que la reunión con los representantes de Internet ha sido un error en su forma, aunque no en su fondo. Se debió aprovechar la imagen de dialogo y apertura, pero nos hemos encontrado con que los interlocutores utilizaban una herramienta, Twitter creo que se llama, que desbarató la operación. Por alusiones, doy la palabra a la señora Ministra de Cultura.

 

González Sinde: Acepto las disculpas pero cuento con su palabra para seguir adelante con la comisión de nuestro Ministerio a fin de garantizar los derechos de propiedad intelectual que tanto se están vulnerando en la actualidad tal como denuncia y demuestra el colectivo de músicos y cineastas.

 

Sebastían Gascón (Ministro de Industria, Turismo y Comercio). Perdone que no respete el turno de palabra, pero me parece grave que se antepongan intereses particulares y próximos a su antigua ocupación para desempeñar su cartera. Desde este Ministerio sabe usted que no vemos acertada esta forma de actuar que puede limitar el ritmo de crecimiento en nuestro país de las nuevas tecnologías.

 

González Sinde: No sé qué quiere insinuar con mis intereses el señor Ministro, pero usted sabe que la judicatura está sobreseyendo una y otra vez las denuncias a portales con enlaces a descargas, y esto puede acabar con la música y cine en cinco años como me han transmitido certeramente los autores. Me es indiferente que los piratas de la Red se quejen, porque ya se calmarán. Ahora están jugando a tener poder, pero nosotros hemos sido elegidos por la ciudadanía para establecer las medidas que mejor les convienen, aunque ellos mismos no lo sepan.

 

Fernández de la Vega (Vicepresidenta Primera): Les ruego que llevemos este Consejo por el cauce habitual de respeto. Esta medida, aunque impopular es necesaria y estoy de acuerdo en que la repercusión en Internet cesará con el tiempo. Hemos recibido apoyos directos de gobiernos como el de Estados Unidos y el de Francia, que llevan quejándose mucho tiempo sobre la libertad que se daba en España a la piratería. Debemos ser enérgicos y continuar con los planes previstos. Mi labor en este terreno será seguir sin precisar estas medidas hasta que sean aprobadas en vía parlamentaria, y será entonces cuando se realizará una campaña de comunicación pedagógica para hacer ver las virtudes de la medida.

 

Rodríguez Zapatero: Así pues, propongo que se mantenga en el Anteproyecto la presencia de la comisión del Ministerio de Cultura, que ella misma decidirá cuando debe intervenir un juez y que se realicen acercamientos a miembros de la comunidad de Internet más cercanos a nuestras posturas. Junto a la Vicepresidenta Primera, trataremos de paliar y contrarrestar a los defensores de la vulneración de derechos, que como todos sabemos, aunque griten más, no por ello llevan la razón. Nuestra postura está avalada intencionalmente, así que señores sigamos con ella.

 

Sebastían Gascón: Debo decir que no estoy de acuer….

 

Rodríguez Zapatero: El siguiente punto del día es….

 

Algo está cambiando

2009 diciembre 8
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by David Fernández

Success

Algo está cambiando ciertamente. No nos hemos percatado porque el día a día no nos deja contemplar el bosque, pero la sociedad, más bien la manera en que la “sociedad piensa” ha sufrido un profundo cambio.

 

Una prueba inequívoca es el movimiento del manifiesto (#Manifiesto si estamos en Twitter) pero no voy a extenderme en ello porque ya se ha convertido en tópico: que si en una noche se confecciona un texto coral que luego publican decenas de miles de sitios, que si el Gobierno se ve empujado a actuar e incluso a desdecirse, que si el grupo de Facebook etc etc.

 

Lo que me interesa destacar en esta ocasión es que esa sociedad ha encontrado una vía de comunicación, de compaginación, de pensamiento colectivo, de protesta conjunta, de actuación simultánea, que antes no tenía.

 

Si anteriormente se trataba de una comunicación (y manejo) de líder a masa, de prescriptor a conjunto, ahora es una acción de masa a masa, en la que se ponen en común pensamientos y deseos y la comunidad decide y obra en consecuencia. No nos engañemos, sigue y seguirá habiendo líderes de opinión que comienzan y marcan el camino, pero la continuación es asunto y tarea de pacto general.

 

De sus consecuencias en su futuro presente tienen que preocuparse principalmente los medios de comunicación y los políticos. Ese menor poder de convocatoria, de direccionamiento, de imposición de la información hace que sus influencias caigan en picado.

 

Un periódico lanzando una noticia o editorial, un columnista desde su púlpito dirigiéndose a la plebe, el informativo de la noche sentando cátedra, el miembro del Gobierno en su discurso infalible e indiscutible …. han perdido ese indudabilidad, ese respeto mayestático que hacía de sus palabras verdaderos mandamientos intocables. Lo que ha traído la vía de la colectividad es que después de emitir el mensaje éstos, el ciudadano reflexiona sobre él, decide y muchas veces rechaza. Se ha abierto la posibilidad del rechazo, ese es su problema.

 

Si hasta hace 20 años un periódico era indiscutible en sus afirmaciones y un político incuestionable más que por las acobardadas voces de una oposición, la verdadera oposición al sistema establecido la han formado los receptores.

 

“Lo que no sale en un periódico o en la televisión, no existe”. Esa cantinela la hemos escuchado hasta la saciedad. Pues bien, ahora hay alternativas que permiten a los que luchan por asomar la cabeza, tener sus minutos de gloría, y lo que otros quieren ocultar, salir al exterior (liberarlo como se diría en el código libre).

 

De nada sirve ya que un político ningunee un escándalo o que un periódico enfatice una noticia para lograr los fines empresariales y de poder de sus dueños, existe alternativa. Ahora los empresarios que compraban periódicos para tener la opinión pública a su favor, van a tener que comprar… ¿Se puede comprar la voluntad y la opinión general?

 

También afecta a las empresas, a las ideologías, a la religión. Internet ha venido para cambiar el mundo, y más vale que todos nos percatemos o nos quedaremos atrás, con una brecha irrecuperable.

Los verdaderos piratas

2009 diciembre 6
by David Fernández

Estamos en unos días un tanto convulsos, en los que de lo que se trata de verdad es de un pulso entre los que se rodean del poder para mantener sistemas económicos pre-anticuados a costa del no avance, y entre los que dando un paso adelante, no comulgan con atropellos lejos de la esfera de la legalidad.

 

Corre en boca de los tendidos menos afortunados la palabra “pirata”: que si quieren todo gratis, que si se lucran del trabajo de terceros, que si acabarán con la música y con el cine… De verdad que les felicito porque saben convencer a los medios tradicionales -no hace falta mucho esfuerzo, éstos de forma equivocada ven como aliados en su guerra contra la Red a los falsos protectores de la propiedad intelectual-. 

 

Pero esclarezcamos de forma certera quien es el verdadero pirata en esta historia. Primero, un antecedente: uno de los bandos está formado por aquellos que luchan de manera obstinada contra la tecnología, contra el avance, y me atrevo a decir, que contra la historia, secuestran al poder, o mejor dicho le chantajean de manera sibilina con apoyos en campañas, con mentiras a medias y con amenazas de que “su” industria cultural está en juego y en paralelo, miles de puestos de trabajo.

 

Secuestrar, mentir, utilizar la violencia (en este caso verbal) y manipular a los medios tradicionales (repito que no han elegido el bando acertado porque los atropellos jurídicos antes o temprano los pagarán con ellos) está más cerca de la conducta pirata tradicional.

 

En el otro bando, los que se niegan a permitir que una comisión administrativa con miembros dirigidos, tengan ciertas potestades que en un estado social y democrático de derecho deben estar atribuidas y asignadas a los jueces. De otro modo sería romper y contravenir el principio constitucional de tutela judicial efectiva.

 

Con la ley de la patada en el router (expresión acuñada con sabiduría por el conspicuo abogado David Bravo) no sólo se pueden cerrar páginas con enlaces a canciones, películas u otro contenido, se puede, por ejemplo, secuestrar un foro o un blog en el que un visitante ha dejado un enlace con derechos protegidos aludiendo a eso de “que el propietario debe vigilar todos los comentarios”, o cerrar una página educativa donde se reproduzca una porción de una novela a efectos didácticos. Sólo porque no le guste caprichosamente a alguien del sindicato del crimen.

 

Pretender saltarse los mecanismos jurídicos sólo porque la judicatura hasta ahora muestra un marcador (en sentencias) desfavorable es lo mismo que tomarse la justicia por su mano y comenzar a empuñar pistolas porque la sociedad no es justa.

 

Es de auténticos piratas querer eludir el sistema democrático, con una comisión efectista con atribuciones contrarias a la libertad de expresión. No, a nadie le van a cortar la conexión al ADSL, pero sí limitarán lo que podemos visitar o no, atendiendo a perjuicios a terceros.

 

Hay una parte, la política, que se está dejando utilizar y secuestrar, que no sólo no defiende a los ciudadanos, sino que va en contra de lo que dice defender: la cultura. Nadie puede creerse a estas alturas que defender los espejitos (los CDs) es defender la cultura, sólo se defiende una industria que irremisiblemente va a desaparecer o al menos cambiar sustancialmente.

 

Imaginemos que los butaneros hubieran presionado al Gobierno para que se impidiera instalar gas ciudad en casas y negocios, aludiendo a lo mismo, a los miles de puestos de trabajo a desaparecer, a que la bombona naranja debe ser protegida. El gas ha seguido fluyendo, por otro medio, pero ha seguido fluyendo.

 

La música seguirá, el cine seguirá, quizás más sano y sin tanto vividor detrás. A estas alturas de la película no se entiende que en una canción deban cobrar más personas que el autor, quien lo canta, quien lo arregla y como mucho, quien ayuda a promocionarlo.

 

Los verdaderos piratas quieren seguir aprovechándose de débiles autores y músicos, quieren secuestrar a todos los ciudadanos para su provecho, y en fin, quieren hacer trampas porque quieren seguir haciendo lo que hacen, pues no saben hacer otra cosa. Si no, ya habrían evolucionado.

Aún no me he muerto

2009 octubre 27
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by David Fernández

Ya, ya sé que llevo tiempo sin actualizar este blog (gracias a aquellos que me lo han recordado, pero aún sigo con lucidez mental y puedo llegar a ser consciente de ello). Pero tiene una explicación, y es que quiero dejar un tiempo de limpieza, de regeneración, de olvido para empezar de nuevo.

Lo cierto es que este espacio empezó con intenciones temáticas domineras, de marketing, de actualidad de Internet, etc. Pero es preciso definirse, especializarse y no volver locos a aquellos que despilfarran su tiempo entrando aquí. Mis inquietudes siempre son Davinchinianas, es decir, multitemáticas, pero esto no es un periódico general ni una revista de variedades.

Así que me hallo en un trance, -unido al de enfocar los dos próximos proyectos de mi empresa-, de focalizar este blog. En mi cerebro hay dos corrientes con sus respectivas neuronas partidarias, una es la de la actualidad pura y dura (para algo soy periodista), y la otra el marketing (no voy a ser pedante de llamarme experto, pero eso…). Y dentro de la actualidad, está la visión criticona o la versión sarcástica, que ambas me gustan. Pero no quiero pisar uno de los proyectos de la empresa que también anda por esos tiros.

Así que, y perdonadme por utilizar este post como autoreflexión, parece que elegiré la información (aunque habrá que precisar si será sobre Internet, actualidad, etc). Y el pasado habrá que enterrarlo, aunque como dijo no sé quién “el pasado está ahí y por mucho que lo ocultes seguirá existiendo”.

Siento abandonar mi faceta de domainer en todos, repito en TODOS, los terrenos, pero la gente evoluciona, se hace mayor, pone semillitas, va a la mili, ve el programa de la Patiño… y esas cosas que hacen los mayores.

Lo dicho, borrón y cuenta nueva, y gracias a los que me habéis aguantado hasta ahora.

¿Qué es de verdad el 2.0?

2009 octubre 5
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by David Fernández

web 2.0Es decir, detrás de una etiqueta de moda, como pudo ser “la movida” o “los metrosexuales”, ¿qué es de verdad el 2.0?, e incluso, ¿existe?.

Analicemos la situación: a lo que se llama 2.0 es a la creación democrática por parte del usuario del contenido, es decir, el contenido surge del mismo sector que lo consume. Las herramientas tecnológicas lo han hecho posible. Si antes un emisor lanzaba a la Red un contenido que los usuarios podían como mucho alabar o criticar -negativa, destructiva o constructivamente- ahora es el consumidor el que puede crear, engrandecer y aportar contenido.

Y sigamos analizando. ¿Realmente han cambiado los medios emisores?. En mi opinión no. Los generadores de noticias y de contenido siguen siendo los mismos, es decir, los grandes medios tradicionales (versiones de periódicos de papel especialmente), los nuevos medios con recursos para crear buen contenido y darlo a conocer, y los blogueros que tuvieron la habilidad y calidad desde el principio (hoy en día convertirse en un Escolar o en un Enrique Dans debido a la dificultad de visibilidad es muy complicado). Las empresas cada vez más crean contenido, pero estamos en lo mismo, tienen recursos.

Entonces, si seguimos leyendo a los de antes, ¿qué ha cambiado el 2.0?. Pues que se han creado millones de microaudiencias: cada persona ahora puede expresar sus opiniones e incluso sus noticias personales (quien dice personales dice de su entorno o de su localidad), y sobre todo, que esas pequeñas informaciones tienen un efecto espejo que ayuda a multiplicarse si la noticia es sensacionalista.

Pero al final, lo que se se sigue comentando en las redes sociales sigue siendo lo de siempre, es decir, lo que marcan las estrellas, medios y grandes blogueros. Twitter, FaceBook, y demás redes sociales generalistas, permiten transmitir opiniones. Sin embargo el ritmo sigue siendo marcado por los de siempre.

Si hay que hablar de un político, de una cantante o de un programa de TV, por mucho que el usuario de a pie se dé importancia, sólo seguirá lo que otros han decidido que es noticia. Cierto es que grandes Twitteros también marcan un poco lo que se debe comentar en la Red, pero seguimos en lo mismo: hay alguien que “manda” y los demás le siguen.

La tecnología se está sobrevalorando, porque al final lo que importa es la persona que está detrás escribiendo, el tiempo y recursos de los que dispone y la habilidad para hacerlo. La libertad de emisión sí, está ahí, pero no todos tenemos tiempo para estar 24 horas dando noticias llamativas, ni tenemos recursos para llegar a descubrirlas. No todo es oportunidad: hace falta el “facto”. Ahí radica el fallo del 2.0.

El poder de atención mediática que continúa en manos de los que tienen recursos para dar contenidos sigue siendo transcendental. Por el medio se cuelan blogueros estrellas, Twitteros masivos, y protagonistas de foros y redes, pero nada nuevo. Al final los demás comentamos en estas redes las mismas fuentes.

Al final todo sigue igual, el 2.0 ha permitido opinar, pero la creación de opinión, aunque no los vendan en falso, sigue estando en las mismas -o similares- manos.

La noticia sigue dirigida, ahora nos dejan opinar, algo es algo…

Si molesto me lo dicen…

2009 septiembre 14
by David Fernández

A por el cliente!

Hoy, preparando el próximo proyecto de mi empresa estaba visitando Webs de posibles proveedores. Y no se trata de servicios baratos, nada más lejos.

Pues bien, de los cuatro principales del sector, con dos únicamente se puede contactar vía formulario. Uno de los cuales con error reiterado al enviar. El teléfono brilla por su ausencia en ambos casos. Reitero que se trata de empresas que mueven millones de euros al mes.

En la tercera empresa, llames cuando llames y el día que llames, el equipo de ventas está reunido. Para mí que no existen los vendedores en plantilla y llaman a una ETT cuando tienen a un cliente interesado.

La cuarta tenía teléfono directo y atendido, pero vaya, no tienen el producto que busco. Mi gozo en un pozo al estar un instante emocionado por mi éxito telefónico de contacto.

Por eso titulo esta entrada como la titulo, porque parece que algunas empresas no quieren vender y los clientes molestan por preguntar.

 No quiero olvidar a las empresas cuyo único contacto es un teléfono 902 (incluso las hay con tarifa de valor añadido 905). Comprendo que muchas personas en determinados servicios se cuelgan los de los amables (a veces) telefonistas como si se tratara de un psicólogo o el suplente de su vecina que salió a comprar, pero para contactar e interesarse por los productos de la empresa no hay que castigar al atrevido cliente -potencial cliente-.

Casi se me olvida: en uno de los dos formularios que con paciencia rellené, la primera pregunta era: “Estado civil” y tres casillas para elegir: SR. SRA. y SRTA.. Yo no podía marcar, porque si se trata de estado civil (y no como debería figurar “Tratamiento”), me faltaba el “Señorito”.

En serio, la usabilidad y la facilidad al cliente son asignaturas que se olvidan al diseñar un sitio. Sí sí, muy bonito todo, mucho flash, mucho colorín 2.0 -no falla el verde césped o el azul cielo- como se lleva ahora, pero muchas veces nos olvidamos de que hay un cliente al que enamorar. De verdad, este juego no consiste en hacer huir al cliente, más bien en convencerle para que nos quiera y confie en nosotros.

A mí esto fustigar a los visitantes de una Web me parece poco serio, aunque afortunadamente hay de todo en la viña de Internet.

Colabora, no luches contra el mar

2009 septiembre 9
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by David Fernández

Colaboración

Aparentemente, Internet está formado por dos grupos sensiblemente diferenciados y separados de personas: por un lado las que crean contenidos para que otros los visiten, y por otro los consumidores o visitantes de esas páginas. Unos y otros se desenvuelven aparentemente en la Red de una forma diferente, aunque no debería ser así.

 

Cuando lanzamos un contenido o servicio en la Red, tendemos a pensar en él como revolucionario, innovador y que por el mero hecho de aparecer, recibiremos miles (incluso millones) de visitas de la noche a la mañana.

 

Hay quienes inocentemente, su primera frase al presentar su proyecto es “voy a ser el Google de mi sector”, provocando una pequeña sonrisa en la audiencia y desacreditándole instantáneamente. A estas alturas de la película, es complicado pensar en esas millonarias audiencias. Aunque sin embargo, si que es perfectamente factible (aún) dominar un nicho de mercado, es decir un servicio o contenido especializado o una idea totalmente innovadora.

 

El problema que surge en el Internet actual es el  egocentrismo que se apodera como “endomiando” a cualquier webmaster o producer-manager de una página Web. Automáticamente la competencia solo tiene defectos, que por supuesto nuestro trabajo tapa con creces, ofreciendo unos servicios maravillosos de los que disfrutarán nuestros usuarios enamorados y fieles.

 

Ni siquiera tendremos que trabajar en publicitarnos, en promocionarnos y trabajar por el mundo de Internet, al subir el contenido u oferta a nuestro espacio se correrá la voz y seremos masivamente conocidos, sin contar las ofertas millonarias que tendremos haciendo cola en nuestro teléfono.

 

No nos autoengañemos, el éxito y la audiencia en la Red no se consigue por la vía cómoda y sencilla. El paso inicial es el de olvidarnos de que somos especiales, solo tenemos que razonar pensando que el 50% de los navegantes, o bien tiene ya un proyecto, o tiene alguna idea para montarlo. Entonces…¿ dónde esta la diferencia entre un consumidor y un ofertante?, pues sencillamente no existe. Todos somos miembros de este medio, en que tenemos que ofrecer y demandar, así funciona el juego.

 

Retiremos de nuestra mente la idea de que nuestra Web, blog o muro, es el centro de Internet y abrámonos a los demás. Existe una formula llamada colaboración, que debe imperar en la Red. Las empresas que solo quieren “sacar” sin dar nada, limitándose a ofrecer sus productos o servicios y no dando valor añadido están destinadas a fracasar.

 

Poniendo un ejemplo, si su web ofrece productos o temas relacionados con la caza, ¿por qué no colabora con páginas especializadas en pesca o en senderismo, intercambiando publicidad e incluso contenidos?. O si ha creado un programa visor de gráficos, ofrezca a algunas páginas Web la posibilidad de que se pueda descargar desde ellas como valor añadido, obteniendo así mas lugares de difusión.

 

La colaboración es la alternativa clara al capital. No cabe duda de que invirtiendo cifras millonarias en promoción, empleados y marketing en general, el camino del éxito se allana, pero no es condición suficiente para alcanzarlo. Se ha de partir de un contenido que realmente sea demandado o vaya a serlo, creando o aprovechando una necesidad. Si no tenemos medios suficientes y equiparables a los de los grandes grupos de capital, es necesario “trabajárselo” y ello implica colaboración, además de métodos de promoción alternativos.

 

Al final no vale de nada poner chinitas en los zapatos de la competencia: es el usuario el que acaba eligiendo, nosotros sólo podemos hacerlo mejor que el resto, no luchar contra lo imposible.

¿Dónde está la barrera del spam?

2009 agosto 20
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by David Fernández

SPAMEs decir, a partir de qué momento una persona o una empresa deja de ser “enrollado” y cool con su campaña 2.0 y pasan a ser simple spammer.

Con las redes sociales, e incluso con las herramientas tradicionales mal usadas, ocurre a veces que el fino límite del spam se traspasa con la enseña de “estar cerca del cliente y conversar con él”.

Seamos serios, por mucho que el usuario te otorgue un difuso permiso para que le cuentes cosas, no hay que confundir la velocidad con las zanahorias. La comunicación 360º consiste en la multi-presencia inteligente, pero jamás en abusar de la confianza de tu cliente o posible cliente.

Veo casos en Facebook y en Twitter en los que la comunicación se realiza de una manera zafia, y con el pretexto de la conversación y la cercanía, se repite de forma machacona un mensaje que a la tercera vez ya aburre y empieza a tener crecimientos de resultado negativos.

De verdad, lo de “amigos” es sólo una etiqueta. No abusemos del término. Y aunque fuera realidad, a un amigo no le bombardeamos para que visite nuestra página cada día, para que se haga nuestro fan con la amenaza de enviarle un recordatorio diario hasta que lo haga ni tampoco le repetimos nuestro nombre utilizando diferentes frases para que nos recuerde.

No, a un amigo le hablamos de cosas interesantes, de las cosas jugosas que captan nuestra atención y que constituyen puntos de unión y de amistad. La amistad no deja de ser un contrato alimentado por el afecto, el entretenimiento mutuo y la ayuda cuando hace falta.

Entonces, si tenemos claro lo que es la amistad, ¿por qué queremos abusar de nuestros “amigos”?. Conversemos con ellos, alimentemos con información de interés y con valor añadido la relación. Pero nunca vayamos de “enrollados” con nuestro mensaje publicitario: el spam es spam aunque provenga de una rubia despampanante o de ese emprendedor que sabe tanto. Al final, si te toman el pelo, Internet tiene salidas sencillas y botones de eliminar fáciles de usar.

Pero lo peor, es que el usuario jamás volverá a confiar en ti, y hará que sus amigos de verdad tampoco lo hagan.

No vayas a más conferencias

2009 agosto 18
by David Fernández

ConferenciasCualquier ponente que se digne y que aborde una conferencia, debe empezar por contar lo que significa crisis en chino. Sí sí, aquello de la oportunidad. Me imagino a un chino al que despiden de su empresa en la que cobraba 30 euros al mes, pero que al menos le daba para poder comer, explicando a su mujer, a sus hijos, a los padres y hermanos a los que mantiene, que no se preocupen y que han de alegrarse de la crisis familiar porque es una oportunidad.

La dialéctica es bonita, consiste en que el público se quede maravillado aunque digas lo que el asistente ya sabía cuando estaba desayunando esa mañana. ¿No te pasa en cada conferencia que vas?. Esperas con ansias que llegue el día para aprender, para descubrir aquello que va a cambiar tu vida o tu negocio. Pero en realidad, del evento sólo vas a recordar el desmayo del conferenciante (que desgraciadamente yo he tenido oportunidad de presenciar), su carraspera o la/el morena/o tan atractiva/o de tu lado.

¿Con Internet tienen razón de ser las conferencias, los congresos y las ponencias?. Sinceramente, creo que no, constituyen algo a extinguir, a abolir, incluso a prohibir.

Las conferencias son 1.0, es decir, alguien habla y los receptores escuchan (o se ponen a maldecir en silencio a su jefe por mandarles ahí). Como mucho, al final hay turno de preguntas. Unas preguntas que el ponente de turno contesta si sabe, y si no sabe, contesta lo que sabe aunque no tenga nada que ver con la cuestión (compruébalo en la próxima a la que acudas).

Y no quiero extenderme demasiado con la formación. El Plan Bolonia viene a parchear la Universidad actual. Seguimos en el 1.0. Las largas y modernas mesas de las aulas que hay en las actuales facultades, se pueden sustituir sin dificultar por un portátil conectado a la Red, el cansado discurso repetido año tras año por el profesor no llega a un buen PDF. Y ¿dónde quedaría esa cercanía, ese trato humano y esa transmisión de experiencias (de algún profesor suelto que la tenga claro)?. Pues eso que brilla por su ausencia ahora, se consigue mejor con foros, emails y teléfono. Ni que decir tiene que soy un defensor del elearning para los conocimientos que lo posibiliten, que no son todos (hay especialidades que o se practican o su teoría es tan útil como un libro sobre el arte del beso).

Pero sigamos con la conferenciacitis. Cada año se programan congresos, encuentros y jornadas. Al final los asistentes dicen: “no aprendo nada ni sirve para nada, pero lo importante es el networking”. Y tras 40 años de análisis concienzudo, con pizarras llenas de fórmulas, y superordenadores a mi servicio, he llegado a una conclusión: si lo importante son los contactos ¿por qué narices hace falta tragarse conferencias de gente que sabe menos que tú?. Pasemos directamente a la charla, o sea, al 2.0. Es decir, organicemos reuniones, con un dinamizador de grupos o sin él, con los clásicos corrillos con una cerveza en la mano y una patata frita en la otra (las servilletas son aparte).

Por eso los beers and blogs -con versión Twitter- tienen éxito. Porque nadie sienta cátedra (sólo si el grupo permite a alguien capacitado hacerlo, pero entonces será cátedra merecida), porque la conversación será fructífera y la oportunidad de escaparse más sencilla.

Si en Internet reivindicamos la participación y la conversación, ¿por qué nos sentamos inmóviles en una silla durante hora y media a escuchar con la boca tapada lo que casi siempre ya sabemos? . Curiosa hipocresía.

Internet=cultura ya!

2009 agosto 11
by David Fernández

CulturaNunca entendí ni entenderé el concepto estandarizado de cultura, es decir, por qué se considera cultura una novela -¿leer a la trilogía de Larsson es de cultos?-, o una película -¿visualizar una película de Almodovar es de cultos?-, o la música en general -¿son Lady GaGa, Falete o el Torito Guapo del Fary para cultos?-.

Desde hace poco los videojuegos también son cultura en España y en Alemania. Creo que estoy un poco desfasado y me he quedado en el concepto de que un producto cultural es un cuadro de Sorolla o de Dalí, la séptima sinfonía de Bethoven o “La ciencia de la lógica” de Hegel. También son cultura las matemáticas, la física y la astronomía. Pero Falete se mete por medio y me desorienta.

Esto de confundir peras con manzanas, o sea, ocio con arte, me parece excesivo. Quizás es un mero interés económico: etiquetar así a una rama de actividad es bueno para el PIB. Los videojuegos podrán ahora recibir subvenciones del Ministerio de turno. Zapatero podrá reunirse con los autores para que además de los actores también le apoyen en las elecciones y todos seamos “felices”. Y la gala de los premios anuales sea retransmitida por TVE (con el pago de derechos correspondientes) .

Y entonces, ¿por qué no es cultura el deporte?. Alonso, Gasol o Nadal, no me negará nadie que son artistas en lo suyo. Y yendo más allá, ¿por qué no es cultura un programa de la prensa rosa?. La Patiño debería ser subvencionada. Más arte que el visto por siete millones de espectadores, ni Goya en el Prado.

Pero a lo que voy, y yo no dejo de ser un interesado más: quiero que Internet sea cultura ya. Deseo que me subvencionen mi blog, porque es deficitario y hay que apoyar la cultura. Al fin de al cabo este blog lo lee más gente al año, que los espectadores de una película española del montón con el sello del Ministerio.

Si un videojuego en el que se matan soldados del Tercer Reich o de los Cien mil hijos de San Luis, ¿una página porno no tiene el mismo derecho a ser elevada a los altares?.

Pensándolo bien, que sea cultura el discurso elocuente de mi cajera del super -muy guapa ella-, los exabruptos de mi vecino o la colección completa de los telediarios llenos de sucesos de agosto. Mi viaje a Benidorm es cultura: ¡qué no tiene arte el señor de la panza de al lado luciendo su moreno Agromán!.

Qué no se me olvide: la siesta ha de ser cultura, y el arte de colgar a una llamada pesada para venderte el ADSL es un vals de Strauss.

Todo es cultura, Internet no puede ser menos…