Colabora, no luches contra el mar

2009 septiembre 9
by David Fernández

Colaboración

Aparentemente, Internet está formado por dos grupos sensiblemente diferenciados y separados de personas: por un lado las que crean contenidos para que otros los visiten, y por otro los consumidores o visitantes de esas páginas. Unos y otros se desenvuelven aparentemente en la Red de una forma diferente, aunque no debería ser así.

 

Cuando lanzamos un contenido o servicio en la Red, tendemos a pensar en él como revolucionario, innovador y que por el mero hecho de aparecer, recibiremos miles (incluso millones) de visitas de la noche a la mañana.

 

Hay quienes inocentemente, su primera frase al presentar su proyecto es “voy a ser el Google de mi sector”, provocando una pequeña sonrisa en la audiencia y desacreditándole instantáneamente. A estas alturas de la película, es complicado pensar en esas millonarias audiencias. Aunque sin embargo, si que es perfectamente factible (aún) dominar un nicho de mercado, es decir un servicio o contenido especializado o una idea totalmente innovadora.

 

El problema que surge en el Internet actual es el  egocentrismo que se apodera como “endomiando” a cualquier webmaster o producer-manager de una página Web. Automáticamente la competencia solo tiene defectos, que por supuesto nuestro trabajo tapa con creces, ofreciendo unos servicios maravillosos de los que disfrutarán nuestros usuarios enamorados y fieles.

 

Ni siquiera tendremos que trabajar en publicitarnos, en promocionarnos y trabajar por el mundo de Internet, al subir el contenido u oferta a nuestro espacio se correrá la voz y seremos masivamente conocidos, sin contar las ofertas millonarias que tendremos haciendo cola en nuestro teléfono.

 

No nos autoengañemos, el éxito y la audiencia en la Red no se consigue por la vía cómoda y sencilla. El paso inicial es el de olvidarnos de que somos especiales, solo tenemos que razonar pensando que el 50% de los navegantes, o bien tiene ya un proyecto, o tiene alguna idea para montarlo. Entonces…¿ dónde esta la diferencia entre un consumidor y un ofertante?, pues sencillamente no existe. Todos somos miembros de este medio, en que tenemos que ofrecer y demandar, así funciona el juego.

 

Retiremos de nuestra mente la idea de que nuestra Web, blog o muro, es el centro de Internet y abrámonos a los demás. Existe una formula llamada colaboración, que debe imperar en la Red. Las empresas que solo quieren “sacar” sin dar nada, limitándose a ofrecer sus productos o servicios y no dando valor añadido están destinadas a fracasar.

 

Poniendo un ejemplo, si su web ofrece productos o temas relacionados con la caza, ¿por qué no colabora con páginas especializadas en pesca o en senderismo, intercambiando publicidad e incluso contenidos?. O si ha creado un programa visor de gráficos, ofrezca a algunas páginas Web la posibilidad de que se pueda descargar desde ellas como valor añadido, obteniendo así mas lugares de difusión.

 

La colaboración es la alternativa clara al capital. No cabe duda de que invirtiendo cifras millonarias en promoción, empleados y marketing en general, el camino del éxito se allana, pero no es condición suficiente para alcanzarlo. Se ha de partir de un contenido que realmente sea demandado o vaya a serlo, creando o aprovechando una necesidad. Si no tenemos medios suficientes y equiparables a los de los grandes grupos de capital, es necesario “trabajárselo” y ello implica colaboración, además de métodos de promoción alternativos.

 

Al final no vale de nada poner chinitas en los zapatos de la competencia: es el usuario el que acaba eligiendo, nosotros sólo podemos hacerlo mejor que el resto, no luchar contra lo imposible.

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