¿Eres burro o emprendedor?

2009 mayo 15
by David Fernández

BurroHay dos hechos aparentemente no relacionados que me han hecho reflexionar. El primero son las preguntas que se efectuaron en el Iniciador de Gónzalez Barros de Intercom. El segundo, una estampa rural con dos burros totalmente inmóviles. Aclaro que no pretendo llamar burro a nadie, ni es ningún juego de palabras con el apellido del genial emprendedor catalán.

¿Cuál es la conexión entre ambos conceptos?. Vamos por partes. En la ponencia del fundador de Intercom, las preguntas tenían casi todas ellas un nexo relacionado: “cómo conseguir que alguien te saque las castañas del fuego”, es decir, tengo una idea, ahora a ver si alguien invierte X millones en el proyecto así yo no arriesgo nada, contrato a un ejército de trabajadores y me hago rico sólo por pensar. Vamos, la cultura del pelotazo. Sí, mi idea es maravillosa y viene a romper el mercado. Eso le suena a todo el mundo.

Los burros: estos animales son capaces de estar calentándose al sol inmóviles mientras esperan que su dueño les den de comer o les azucen para trabajar. Si pensaran, pensarían en que ellos no necesitan arriesgar nada, con la comida diaria tienen suficiente y se la proporcionan o empujan con un palo, trabajan, si no seguirán calentándose al sol.

Insisto en que no deseo calificar de burro a nadie, pero si de cómodo y en cierta manera de hipócrita. Porque en la  Red se desvirtúa mayoritariamente el concepto de emprendedor transformándolo en vendedor de ideas, tomando la postura cómoda de que otro ponga el dinero. Porque claro, para eso están los demás, para regalar el dinero.

El típico pensador de ideas me dirá que el pone la idea, que vale muchos millones y que además el inversor se va a hacer millonario. Pero la realidad es que el cementerio de empresas está lleno de ideas, rondas de financiación, labia y humo.

Este tipo de emprendedores se asemejan más en realidad a funcionarios, lo que no deja de ser una paradoja: quiero mi puesto de trabajo, eso sí con placa que diga “CEO” para presumir ante los amigos, rodearme de un buen equipo fichado a golpe de talonario doble y a aguantar hasta que se acabe el dinero, que entonces estiraré mi idea para que alguien más invierta.

Claro, nadie es tonto y a todos nos gusta empezar a lo grande en despachos con secretarias glamurosas, un amplio equipo por departamento y unas cifras en el banco de escándalo. No, nadie es tonto.

El verdadero esfuerzo y sacrificio es de aquel que empieza poco a poco, humildemente. Aquel que vende su casa para poder tener durante un par de años solventado el presupuesto. El que está pensando en ahorrar de luz y de teléfono para poder contratar a alguien más porque ve que con 2 personas no llega. El que es capaz de diseñar sus propias páginas para poder pagar la factura del hosting, etc.

La cultura del pelotazo sigue en vigor y con magnífica salud, y ha encontrado un buen caldo de cultivo en Internet, donde se lee a diario lo millonario que se ha hecho un americano o lo rico que es un italiano que tuvo una buena idea. También Messi es un genial jugador de fútbol pero millones de jugadores no pasan de su patio del colegio. Y los Messis han trabajado y esforzado para llegar ahí.

Diferenciemos entre vendedores de ideas y emprendedores, es malo confundirlo, sobre todo para los resultados y los sueños.

2 Responses
  1. 2009 mayo 19

    Hola,

    Me ha encantado tu post; aunque no me considero una persona emprendedora sigo el mundillo.

    Últimamente parece que resulta difícil no perder el vínculo con la realidad, parece que para montar cualquier iniciativa necesitas 2 millones de euros, y externalizar todo el trabajo…

    Me parece que este post contribuye a gestionar expectativas, y a poner las cosas más en su sitio real. Me encanta el blog.

  2. 2009 julio 22

    Emprendedor, pero me he cansado de tanto burro, después de 7 años con un proyecto y dos web, que me he currado a golpe de cafeína, casi he tirado la toalla, y todo por no haber encontrado antes este blog.
    David, me encanta el sitio

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