¿Quién está matando a ZP?

2011 marzo 24
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by David Fernández

 

Dicen que un buen final disculpa los buenos principios y los peores desarrollos. Nuestro presidente, el señor Zapatero, prolonga la agonía de los periodistas que quieren conocer sin más dilación su futuro. Estos plumillas no se concentran: se deprimen, faltan a sus labores conyugales e incluso cometen faltas ortográficas. Zapatero los está maltratando de manera agónica y con alevosa crueldad.

 

Y no solo a ellos: las grandes empresas esperan su decisión. Porque no me negarán lo bonito que queda un ex-estadista en el puesto izquierdo (o derecho, depende) según se mira al presidente del consejo de administración. ¡Dónde va a parar!, ni un Picasso en la coronilla pelada del insigne cabeza de mesa surte mayor efecto. Qué se lo digan a Endesa o a Gas Natural. ¿Quién se llevará a ZP y a su talante? Pujen pujen!.

 

Yendo aún más lejos. ¿Qué me dicen ustedes del servicio de mudanzas de Moncloa? La de recuerdos, cuadros, trajes y vestidos que van a tener que transportar cuando se vaya de Palacio la familia. Por favor, qué no se les olvide el torito que decora encima del plasma de los Zapatero. Doña Sonsoles es muy suya y en una familia española típica no puede faltar el torito encima de la tele, aunque haya que sujetarlo con papel celofán en la fina pantalla de 40 pulgadas en la que Don José Luís mira los partidos del Barça con fervor culé.

 

Obviaremos a los editores de libros de texto escolares que ansían colocar aquello de “presidente de 2004 a 201…”, y organizadores de conferencias de expresidentes que hablan de lo que no pudieron hacer porque las circunstancias eran adversas, pero que ellos sí querían.

 

Solo me resta llegar a los dos que ustedes están pensando como los más beneficiados de la muerte política del protagonista: Rubalcaba y Chacón. Si se tratara de una serie de televisión en la que hubiera un asesinato, ellos serían los mayordomos sospechosos.

 

El primero, el señor R, declaró en plena comparecencia tras el Consejo de Ministros (y tras dar las gracias al cocinero del hospital Gregorio Marañon por facilitarle la receta del “pollo a lo Marañon”) que le veríamos más que nunca. Ya gozamos de su presencia en dichas ruedas de prensa, en el Congreso como azote del PP, en entrevistas, en actos del PSOE, en entregas de premios, aliñando el caso Faisán… (esperen que me quedo sin aire). ¿Dónde le veremos además? No, se ha de interpretar que el mensaje lanzado al tendido del 7 aclaraba que se encuentra en plena forma para luchar contra la señora CH.

 

¿Qué dice, hace y trama mientras la señora CH? Pues por ahora está entretenida en las batallas libias. Eso sí, muy seria e institucional. Nada que ver con sus tiempos de tertuliana radiofónica en la que se llenaba de risas y de elocuencia. Ahora recita los dictámenes de la ONU como escolar que se sabe de memoria los ríos de España y sus afluentes.

 

La guerra -perdón que esa palabra está prohibida ahora-, el conflicto está servido y si ya nos divertimos con el enfrentamiento Gómez-Jiménez, ahora será CH contra R, con ZP como persona a negar y MR (Mariano Rajoy en su casa) viendo en la tele cómo luchan sin piedad, a la espera de contrincante. No me crean ustedes, pero lo lógico es que acabe ganando la señora CH.

 

Por cierto, no me refiero a Carolina Herrera, que ya tiene suficiente con abrir tiendas por ahí, para que ahora se vea mezclada en líos ajenos y sin una pizca de glamour.

 

Soy libio, gracias por salvarme… ahora

2011 marzo 23
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by David Fernández

Hállense tranquilas sus señorías, que la ONU respalda sus votaciones. Siéntense orgullosos de tan noble gesta: enviar un batallón -dentro de nuestras humildes posibilidades- para luchar contra tan vil enemigo, antaño nuestro amigo.

 

Es una Guerra Santa de las que ya no quedan, no bendecida por el Papa como en el medievo, sino por aquellos ilustres mandamases de palacio y corsé de plata. Incluso la oposición, en otras cosas díscola, en este momento transcendental ha dado el sí quiero. Y rizando el rizo, PedroJ, el insigne director de El Mundo -ahora convertido en tuitero y ocupado con las gestas de Rubalcaba- ha puesto sus manos y su espada sobre el gentil hombro de ese Rajoy, tan responsable “por coherencia”.

 

Y sí, Gadafi, Gaddafi o Gadhafi -o como sea que en su casa le llame su santa madre o su sufrida esposa- es ahora nuestra afrenta. Pareciera ser que antes fuera un buen valedor de los derechos humanos, salvador de patrias ajenas -invirtiendo por doquier el dinero que no le pertenece- y salvando ancianas subidas a los árboles (o gatos, qué más da). De la noche a la mañana, unos descamisados -haciendo homenaje al ahora prudente Alfonso Guerra- se atreven a dudar de los sistemas establecidos.

 

¡Hasta ahí podíamos llegar! Que unos indocumentados se atrevan a dudar de la buena labor que Gadafi lleva haciendo para su pueblo. Si hasta el FMI había exaltado con fiestas de 40 días y 40 noches al régimen dictatorial por sus habilidades económicas. Pero no, el mundo se ha dado cuenta de que el buen señor, de pronto es perverso y, es ahora y solo ahora, cuando mata, abusa, roba y se ríe de su pueblo.

 

Se han tenido que juntar los pensadores del Consejo de Seguridad de la ONU, para llegar a tan conspicuo descubrimiento. ¿Hubo fumata blanca al acabar para anunciar la buena nueva?

 

Y sí, siéntanse tranquilas sus señorías que ahora no hay actores que griten con cara de líderes con conocimiento de causa aquello de “No a la guerra”. Este es un conflicto de izquierdas, no como aquel de Irak que era de derechas. Las guerras ahora son de ideologías (estoy seguro de que a sus muertos les importa una barbaridad bajo que consigna les matan). Este es una contienda “buena” pues lo ha ratificado la ONU.  Incluso aquello de aliados y coalición suena bonito, puro y limpio. ¡Son Aliados contra la maldad!

 

Pero no se atrevan ustedes a llamarlo guerra, o vendrá nuestra postulada candidata y ministra Chacón y les dará un buen par de azotes. Se denomina salvación. Eso después de pensar y pensar. Y si queremos llamarlo poéticamente: “odisea del amanecer” (yo soy partidario de cosas más comunes. ¿Qué les parece llamarlo simplemente “Paco”?)

 

Si yo fuera un muerto de esta guerra, les daría las gracias a los señores pensantes. Me habrían liberado de que me matara Gadafi, Gaddafi o Gadhafi. Me sentiría más tranquilo habiendo sido muerto por los señores buenos de la ONU.

 

Y lo mejor, es que los Aliados no quieren despojar al buen dictador de su silla, solo quieren… ¿Qué quieren?

Los nuevos filtros de la información

2010 agosto 4
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by David Fernández

Avanzado el siglo XXI, un siglo que prometía coches voladores, humanos con inteligencia espectacular y vida en otros planetas, hemos retrocedido en el campo de la información. Ello, a pesar de que ahora los ciudadanos poseen la mayor capacidad de acceso que se ha tenido nunca. No es una contradicción, si no la consecuencia lógica de la sobre-saturación informativa.

En un sistema donde la información es excesiva para el ciudadano medio y en el que el usuario está agobiado por la oferta gratuita de datos que no puede abarcar en su totalidad, se realiza un filtro necesario de noticias. En la era pre-Internet la agenda informativa era marcada por los grandes medios clásicos que seleccionaban bajo sus propios criterios lo que el destinatario debía conocer en cada momento. Esa masiva existencia real de información era tamizada, seleccionada y servida cómodamente al espectador/oyente/lector que se limitaba a consumirla -otorgándola en la mayoría de los casos una veracidad elevada e indiscutible-. Los medios se convertían así en el filtro, interesado o no, de la actualidad cuasi-infinita. La ciudadanía no tenía elección, sobre todo pensando en que esas agendas marcadas eran homogéneas y acompasadas.

Internet ha significado la revolución en la información en cuanto a que el filtro de selección de un número escaso de noticias ha desaparecido, pasando al lado opuesto del péndulo en el que la absorción de todo lo ofrecido al ciudadano es imposible en su totalidad, ni siquiera en una porción significativa. Pero en la evolución desde la escasez dirigida a la sobre-saturación en el marco de libertad, el resultado ha acabado por ser el mismo: el destinatario se queda con sólo una porción de la información que viene asignada por necesidades temporales y de atención.

Aunque la cantidad de información que al final absorbe el ciudadano no ha variado en un plano relevante, si ha cambiado en dos aspectos significativos: el contenido y la vía de recepción. En cuanto al contenido, la concurrencia de los medios (incluidos los clásicos que ahora deben hacer competencia a los nuevos) hace que éstos tengan que recurrir al espectáculo informativo, al sensacionalismo, a la noticia de impacto e incluso al puro amarillismo para poder llamar la atención del usuario. Prevalecen en esta línea los escándalos, los errores, la corrupción, los sucesos escabrosos, hechos relacionados con el sexo, caída de mitos y poderosos, etc. Lo habitual, lo mundano, lo acostumbrado… ya no vende. Al espectador le es ya indiferente un coche bomba en un país lejano con una cifra significativa se muertos mientras no le afecte en su vida, pero si le muestran un perro mutilado o un bebé herido sí que captará su atención. El número de muertos de un acto terrorista o un accidente de avión necesarios para que llame la atención aumenta paulatinamente: 30 muertos ya son “pocos”, quizás a partir de 300 el ciudadano empieza a prestar atención. Un muerto arrollado por un tren no es significativo, más de 10 sí. Unos cuantos insultos en una tertulia o en un programa de cotilleos, llaman más la atención que una “clásica” guerra a 10.000 kilómetros.

Las noticias cada día han de reinventarse para no caer en la rutina: la corrupción ha de adornarse con trajes regalados, la política con la vida personal (con preferencia al escándalo) de sus actores, la economía vende si se marcan cifras a las que llegar o no llegar como si de apuestas se tratara (por ejemplo si se llegaría al 20% de desempleados o no), el deporte se calienta si un entrenador critica al contrario o un árbitro comete una injusticia manifiesta, etc, etc.

Al final tenemos el resultado de que mientras anteriormente la información dirigida era equilibrada, ahora la recibida se mueve por la economía de la atención y el impacto emocional/interesado. El usuario se queda con lo impactante y desecha las noticias “aburridas” y acostumbradas. La información se ha convertido en un verdadero espectáculo competitivo.

En cuanto a las vías de recepción, los medios clásicos re-adaptados siguen teniendo fuerza de alcance masivo, pero como decimos, con esas premisas de la consecución del impacto. Los nuevos medios en Internet se abren paso, pero también cumpliendo el mandamiento de la atención si no está enfocado a un aspecto concreto de la información como puede ser una tendencia política determinada.

Seguido del prestigio de la marca editorial, la recomendación social de noticias se ha convertido en la segunda vía -por encima del SEO- de aportación de lectores a la noticia. El hecho es importante si otro lo ha recomendado como tal. Por eso los medios se afanan por volcar sus esfuerzos en las redes, principalmente Twitter y Facebook, en las que además de anunciar sus textos, interactúan con su público y aprovechan para averiguar qué noticias y hechos son los que llaman más la atención. Es una interactividad en tiempo real impagable (sobre todo porque tiene coste cero más allá del sueldo de los communities manager de turno).

Y de nuevo volveremos al triunfo de la noticia más llamativa,, trágica o sensacionalista, siguiendo la necesaria volatilidad de estas redes donde la atención a un tweet dura pocos segundos. Eso sí, si el medio logra captar la atención masiva hacia un hecho relevante que cuenta en exclusiva, de una manera diferente o con datos diferenciadores a la competencia, tendrá un éxito asegurado.

En consecuencia, si existen nuevos filtros que marcan el contenido y nuevas vías de acceso a él, a los medios no les queda más remedio que adaptarse… o morir. La calidad retrocederá pero al menos se alargan los coletazos de supervivencia de un medio.

Nace la plataforma para artistas Dossiers.com

2010 mayo 11
by David Fernández

De la mano de la empresa Sitialia SitiosWeb SL, y de la experta en Internet y artista Isabel Vázquez, nace Dossiers.com (por cierto, un magnífico dominio). Este sitio viene a ofrecer una plataforma al servicio de los artistas más completas del mercado y donde pocas cosas se echan de menos, por no decir ninguna.

El artista podrá exponer de manera sencilla su obra, con servicios complementarios como el editor de imágenes y marca de agua, eventos, blog personal, asociación con dominio propio, zoom, opción de difusión en FaceBook, etc, etc.

Dossiers.com ofrece cuentas gratuitas y cuentas premium, que por los escasos 40 euros anuales de coste, ni merece la pena plantearse pagarlos, accediendo de esta forma a la totalidad de los servicios ofertados.

Es de suma importancia para el creador tener un punto de difusión, un escaparate en Internet. Y es aún más importante poder gestionar sus obras expuestas de una manera sencilla, sin quebraderos de cabeza ni administraciones complicadas, teniendo, a la vez, acceso a  los servicios necesarios para mantener y difundir las creaciones. Dossiers.com cumple de sobra estas necesidades.

Este proyecto es cien por cien español, pero con voluntad de servicio internacional. Espero que por su calidad sea una referencia indiscutible para el mundo del arte.

La oportunidad perdida para las empresas en Facebook

2010 abril 12
by David Fernández

Sería necesario un estudio serio sobre la atención que suscita Facebook realmente. El sistema está evolucionando con peligro a un uso-escaparate donde el usuario deja su mensaje y no participa. Sí es cierto que hay millones de grupos y páginas nuevas, incluso miles de personas que se integran cada día. Pero al final es un sistema “familiar” hecho para funcionar en base a las personas que se conoce en persona y que realmente motivan para comentar y seguir los comentarios. Las empresas por su parte, salvo excepciones, no consiguen conversar con el cliente -o futuro cliente- y siguen en su pedestal de siempre. Ese pedestal que dicta que el cliente sólo debe escuchar los mensajes que se le dictan.

Estas empresas están perdiendo una verdadera oportunidad para poder captar lo que el cliente quiere. Ante un comentario o queja, en vez de aprender y adaptarse, la mayoría de las reacciones se basan en intentar convencer al usuario para que cambie de opinión o se adapte a lo que hay. Preocupante.

Facebook permite a una marca demostrar que sus clientes -y potenciales clientes- le importan de verdad. Permite conversar con nombres propios y peticiones individuales que sirven para avanzar.

Es preocupante observar páginas en Facebook en el que sólo se ofrecen productos o servicios, en el que se relatan las novedades ofrecidas, pero que son solares de comentarios, de participación activa. Porque cuando hay uno de esos comentarios, se dejan de contestar o se dice “es lo que hay, pero tendremos en cuenta tu sugerencia” (sugerencia que se pierde en el buzón de los justos).

Muchas veces Facebook se convierte en una historia de agencia de publicidad. Sí: la típica historia de cómo se lanzó una campaña. La agencia hace un vídeo de cómo se les ocurrió una idea, cómo pusieron en marcha la página de fans de la empresa y cómo consiguieron 900 personas que se apuntaran (a veces venden que se apuntaron 130 como un éxito). En el vídeo queda todo maravilloso y bonito, pero la marca no ha conseguido nada de nada.

Los hay más adelantados y ofrecen regalos esporádicamente, bien por sorteos o por concursos. Ya se sabe que en las redes sociales los usuarios se pierden por algo gratis. Pero en contadas ocasiones refuerza la marca salvo para los premiados e incluso para ellos, si no se sigue con una política activa, ese recuerdo positivo desaparece.

Un paso más: poner al mando de la estrategia a un community manager. Pero visto lo visto, lo que suelen hacer éstos son resúmenes de la actualidad de la empresa, resúmenes de la actualidad del sector -siempre que no perjudique a la marca- y preguntas al aire para hacerse los interesantes e interesados. No, tampoco es camino, al menos sólo es parte pequeña del camino.

La vía correcta sería la de la humanización, la de la participación activa empresarial. El bajar de ese pedestal y convertirse en amigo, en persona que escucha y discute. En alguien que está ahí para servirte cuando le necesitas y acompañarte mientras tanto. Es dar y dar sin esperar (al menos exteriormente) que el cliente te devuelva.

He visto pocas páginas de empresas en las que los seguidores sean realmente fans. De hecho Facebook va a quitar el término “fan” para estas páginas. Pero sí, deberían ser fans y sentir que realmente preocupan a una marca como usuario.

Un C.M. (community manager) no debe ser contratado para apaciguar las quejas, ni para poner en escaparate los nuevos lanzamientos. Un C.M. debe comportarse como si la marca fuera su propia vida y personalidad, y ofrecer y ofrecer constantemente.

Supongamos una tienda de electrodomésticos local. Lo típico sería abrir una página de Facebook para relatar las ofertas. ¿Cuesta mucho hablar de los nuevos lanzamientos que aún no vende la tienda, esos de USA o de Japón que dejan con la boca abierta a los lectores? ¿Es muy costoso contar cosas curiosas sobre como usar un electrodoméstico o prorrogar su vida?. No no, me contestarían, eso es perder el tiempo, se trata de vender lo que tenemos y nada más.

Ahora bien, lo primero que hay que hacer es definir lo que un C.M. debe hacer en una empresa. Últimamente están saliendo miles de personas que se autodenominan de esa forma sin muchas veces tener un ápice de idea de lo que es la interacción social en Internet. Un C.M. debe saber escuchar, saber ofrecer contenido, y saber conversar. Es un intermedio entre un especialista en atención al cliente, psicólogo, vendedor, R.R.P..P., periodista y madre. Sonará gracioso, pero también ha de hacer de madre en muchas ocasiones con el usuario.

Que una empresa triunfe en Facebook exige tiempo y talento, pero nadie dijo que ésto iba a ser fácil.

El iPad: la nueva caja tonta

2010 abril 12
by David Fernández

 Si Internet es la mayor revolución de la historia desde el fuego y la rueda, se debe al hecho de haber puesto la tecnología al servicio del hombre: de su comunicación y de su talento. Es precisamente esa oportunidad que nos da la Red de poder enseñar a los demás aquello que dominamos o nos ocupa nuestra pasión o nuestro ocio, o meramente nuestras opiniones y elecciones. Y eso se hace en forma de blog, de tweet o de comentario en una red social o en el blog de los demás.

La libertad, el escaparate de talentos, la colaboración, el sentimiento de pertenencia en comunidades, el descubrimiento, la innovación, la inmediatez, la comunicación, la propagación… son elementos que han hecho situarse a Internet en un mismo plano de habitualidad que pueda ocupar la televisión o el desayuno de cada día. Y todo esto en apenas quince años, diez siendo realistas. No se conoce de otra innovación que haya afectado tanto a la sociedad en tan corto periodo de tiempo.

Y he empezado por la libertad, por el escaparate de talentos y por la colaboración para explicar el boom de la Red por algo, porque son las tres claves para que disfrutemos de lo que hoy en día es.

Por desgracia, el pasatiempo de muchos -gobiernos, organismos, lobbies, empresas, etc- tratan de controlar la Red y contrarrestar la debida y normal neutralidad de la Red. Desde legislaciones, que buscando el interés de unos pocos -legítimos o no- dañan los de los demás, a empresas que se afanan en quitar poder al usuario porque según “la historia” son ellas las que deben mandar en el mercado y es inconcebible que un bloguero pueda cargarse una marca en una buena crítica.

Ahora Apple lanza el iPad que según los medios -que parece que tuvieran acciones en la empresa por la publicidad que le dan de forma gratuita- viene a ser la revolución. No creo que sea tanto para nada ni nadie. Quizás esos medios esperan trasladar su hermetismo y rigidez de la no interacción a Internet, es decir, un mero cambio de papel como pudiera ser el satinado de 100 gr sin que el usuario pueda decir ni pio: leer y callar.

El iPad posiblemente sea la expresión máxima del anti 2.0: formatos maquetados y cerrados, escaparates de contenidos sólo al alcance de los grandes medios, nula interactividad… es decir, el periódico/revista de toda la vida. Se suma la ausencia de teclado. Sí sí, no me llaméis antiguo, sé que lo tiene en forma virtual-táctil de pantalla, pero no es idóneo para que el usuario escriba lo que le parece en grandes cantidades industriales, más bien es un freno tecnológico eso de tener que escribir con dos dedos para no aporrear tres “teclas” a la vez.

En suma, es un aparatejo para ver lo que te ofrecen los demás, sobre todo las “empresas grandes como Dios manda” al estilo de la televisión. Un retroceso al poder del usuario, que sí que seguirá eligiendo, pero entre menores alternativas y, debido a esa amputación de la capacidad para participar, corre el peligro de que el usuario pase de la conquistada ambición de participación a la absoluta pasividad del menú impuesto. ¿Será el iPad la nueva caja tonta del siglo XXI?

Mal día para la Red

2010 marzo 19
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by David Fernández

Debería publicar el Manifiesto y sumarme a los miles de blogs indignados (y no es para menos) porque hoy se aprobó la Ley de Economía Sostenible, que incluye la famosa disposición en la que da carta blanca al Ministerio de Cultura para saltarse aquel derecho, hasta ahora indiscutible, a la tutela judicial efectiva.

A partir de ahora, una comisión estará por encima de la libertad de expresión. Sí, el Gobierno transmite la idea de que esta medida sólo afecta a los sitios que distribuyen o enlazan a obras con derechos de propiedad intelectual. Muy bonito y blanco desde su punto de vista, pero no lo es. Primero porque nadie, salvo un órgano jurisdicional, debería intervenir en el proceso de comunicación pública y en el derecho a la información que la Constitución ampara. Y ese derecho se manifiesta en actos como un blog o un comentario sobre el arte de cazar mariposas: una cosa no es menos “importante” que otra. La Justicia con mayúscula está para algo, no para saltársela si las sentencias no convienen.

Segundo porque si ahora las intenciones son unas, mañana pueden ser otras. El poder ejecutivo no puede tener en sus manos una herramienta que le capacite para cerrar vías de expresión. Sería tan fácil cerrar un blog como argumentar que un determinado comentario daña la imagen de una obra.

Que un juez intervenga si la citada comisión juzga a su libre elección (o sea, que el causante juzga él mismo sobre la causa) que puede estar en peligro el derecho constitucional a la información, es cuanto menos patético. Eso se llama en mi pueblo poner el poder judicial al servicio del poder ejecutivo. Y el poder ejecutivo al servicio de la anquilosada industria de fabricación de espejitos con sonido (en otras partes llamados CD’s).

Desde luego que un autor debe cobrar, eso nadie lo discute, pero no es lícito cambiar leyes y crear instrumentos a medida para que empresas intermediadoras mantenidas con vida gracias al óxigeno y al bombeo de su corazón, sigan respirando. Su muerte es segura, sólo que se impide la entrada a la familia para que desconecten las máquinas.

No voy a republicar el manifiesto porque me parece poco efectivo a estas alturas, pero sí te invito a reflexionar sobre dónde estamos y cómo queremos que sea nuestro futuro. Al menos una vez cada cuatro años se nos pregunta.

La copia gratuita como negocio

2010 enero 15
by David Fernández

Mucho se está hablando en estos días convulsos sobre la Propiedad Intelectual. Claro está que el motivo es la Disposición que a ella dedica el proyecto de Ley de la Economía Sostenible, que cuanto menos es discutible en su forma y en su fondo.

No voy a meterme demasiado a abordar la forma en la que el Gobierno, presionado por las discográficas de todo el mundo -obviamente con más fuerza desde España y también desde USA- se ha dejado convencer de que la realidad es que la industria audiovisual le ha contado, criminalizando la realidad, la cruda realidad. No, ya se han escrito muchas palabras sobre todo el asunto que apasiona tanto la Red. 

Sólo decir que el modelo “si la justicia no me da la razón, sustituyo a la justicia por quien me dé la razón” se aloja un tanto del concepto de separación de poderes característico de un verdadero estado de derecho como el nuestro. 

El negocio de la copia gratuita

Nadie puede negar que el modelo en el que hoy se basa la música va a cambiar radicalmente en los próximos años. Y ¿cómo va a ser el cambio? Pues se producirá el paso de un sistema basado en el poder y protagonismo de las discográficas a otro en el que el propio autor/cantante deberá luchar por llevar su obra al consumidor. 

Esto no quita que alrededor del autor y del cantante (si no son la misma persona, ambos tienen que seguir negociando, pero directamente) sigan existiendo varios roles imprescindibles como los estudios de grabación y post-producción por ejemplo, y alguno nuevo, como empresas especialistas en marketing on-line, en redes sociales o generadores de ruido, es decir, conseguidores de visibilidad de la obra. Nuevas profesiones y oportunidades económicas se presentas pues. 

Se pasará de la obsesión por que nadie copie una canción, a todo lo contrario, a intentar que el mayor número posible de personas se descarguen gratuitamente una canción (y que la escuchen a menudo). O sea, lo que hacemos todos para conseguir traer audiencia a nuestras páginas o blogs. 

El modelo de negocio por su parte, variará de estar basado en el ingreso por unidad copiada, a fórmulas indirectas de publicidad, patrocinio y sinergias con otras actividades comerciales. Por ejemplo, el merchandaising, los lucrativos conciertos en vivo, la utilización de la música para piezas publicitarias, y la venta de servicios premium más allá de la obra básica. 

Y si hablamos de música, podemos extender el panorama a la literatura y obras basadas en el texto. Hasta ahora nadie ha puesto el grito en el cielo, pero con la presenta revolución de los libros electrónicos, la polémica de la música se va trasladar miméticamente a la de la industria editorial. 

El problema para las editoriales seguirá el mismo patrón: todo el mundo se descargará el libro en vez de adquirirle. Y se volverá a intentar paliar la situación criminalizando al usuario, de nuevo otro error. 

En el mercado literario será más complicado obtener ingresos, pero la publicidad y el patrocinio seguirán siendo caminos clave, así como la ayuda estatal repartida en base a su difusión. Pero hoy en día, sólo unos pocos autores pueden comer de su pluma, así que desde una situación pésima para la mayoría, donde es casi imposible asomar la cabeza si no se cuenta con los contactos imprescindibles, la oportunidad que da la nueva era literaria es muy atractiva.

Como reflexión final: un artista ¿no debe pretender que su obra llegue al mayor número de destinatarios? Pienso que sí, si de lo que se trata es de expresarse y llegar a su público. Pero si el objetivo es luchar por hacerse ricos, deben pasar a ser empresarios y explotar directamente su obra, ayudándose de las nuevas herramientas y de los compañeros que la Red ofrece. Lo que no es posible, es anclarse en el pasado y querer seguir cobrando de la duplicación física o digital, algo ya demasiado obsoleto y condenado a morir.

¿Aún pueden lanzarse nuevos proyectos en Internet?

2009 diciembre 30
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by David Fernández

La pregunta que planteo realmente es si es posible lanzar nuevos proyectos sin contar con varios millones de euros para invertir. Y la respuesta rotunda es sí. Aún quedan muchas cosas que inventar, y me atrevo a aventurar que en cinco años, todo lo que utilizamos ahora estará anticuando, incluidos el Twitter, el Facebook e incluso el correo electrónico tal como lo entendemos ahora).

De lo que se trata es de poder lanzar a estas alturas un proyecto que se convierta en no demasiado tiempo en referencia de su sector. Las dificultades o barreras de entrada existen, eso no lo podemos negar:

  • infinidad de nichos ya están cubiertos con sus líderes respectivos,
  • hoy en día es atraer tráfico desde cero,
  • el posicionamiento en Google cada vez menos decisivo debido al Universal Search y los resultados personalizados basados en experiencias anteriores
  • Y precisamente, esa abundancia de competencia hace más complicado el recuerdo de marca y la fidelidad.

 

En efecto, los factores que antes eran cruciales como el SEO, un buen dominio o un atractivo diseño, ahora no son nada si no van acompañados de otros esfuerzos. Hoy en día son decisivos aspectos adicionales como el servicio proporcionado, la facilidad de uso y sobre todo, la fuerza social de un sitio.

A la hora de plantearse lanzar una idea en Internet es ridículo pretender hacer lo mismo que se haría en la “vida real” pero trasladándolo miméticamente a la Red. Por ejemplo, vender cojines en una web. Pero si a esa tienda le permitimos personalizar los cojines, con dibujos, fotos y colores, la cosa cambia.

Es decir, aprovechemos las posibilidades que Internet nos da para poder hacer cosas diferentes, aportando valor añadido y creando un servicio al cliente que en su entorno no puede conseguir. Pensemos que en igualdad de condiciones, al usuario le gusta ver y tocar, y que si esa información, producto o servicio puede obtenerlo en su medio físico, prescindirá de la Red a menos que la compensación sea muy grande.

Un nuevo proyecto ha de diferente y rompedor. Para copiar algo que ya existe (aunque venga de USA) mejor vendamos palillos a domicilio.

Y yendo a lo que planteaba, ¿es posible hoy en día triunfar desde cero?. Sí, pero el modelo ha de basarse en puntos diferentes a los que se exigía en el pasado. Ahora:

  • Contenido, información o servicios diferentes, que aporten tesoros y diferenciación al usuario. Copiar es fácil, lo complicado es la diferencia.
  • Lograr el impacto y la participación de las redes sociales para conseguir el efecto ola
  • Conversar, contestar y no creerse en un nivel superior al del usuario, sino de iguales
  • Hacer un SEO inteligente, que continúe logrando la facilidad, la participación y la conversación
  • Conseguir acercarse a la blogosfera, ofreciendo diálogo, exclusividad, valor añadido e información útil.
  • Uso de analítica Web exhaustiva para identificar fallos, preferencias y movimientos
  • Ofrecer contenido y servicio. El contenido siempre será el rey, sólo eclipsado por un servicio que cubra necesidades u ofrezca una novedad revolucionaria.
  • Un tono cercano, amigable y si cabe, con sentido del humor.

 

Y en resumen, conversación, tecnología, novedad y cercanía. No todo está inventado, y no hace falta dinero para todo, aunque facilite mucho la tarea.

A vueltas con las fusiones con las cadenas de televisión y la publicidad de TVE

2009 diciembre 18
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by David Fernández

TV

En estos días se están concretando las fusiones que ya anuncié en marzo. Lo que quiero abordar es lo que ya dejaba entrever por entonces: el resultado es una disminución de la pluralidad informativa.

 

El resultado es que habrá tres grupos de comunicación fuertes, el público, el de Mediaset (Telecinco) y el de Antena 3 (con La Sexta incluida). Cada uno controlará en torno a 8 canales. Se trata pues de una auténtica revolución en el reparto de la tarta televisiva, de paso, de la publicitaria.

 

En realidad estas fusiones estaban cantadas, sino en los nombres, sí en las necesidades. La publicidad no da para mantener tantas cadenas, y lo que es más importante, la relevancia e influencia de la televisión está cayendo de forma alarmante (para sus empresas claro).

 

Hablando de publicidad: a partir del 1 de enero, TVE no emitirá publicidad. Esta es una concesión del Gobierno a las privadas. Y ahora me meto en el terreno del marketing, y de la lógica. Las cadenas llevan pidiendo durante años la eliminación de esa publicidad, siempre pesé ¿por qué?, ¿para qué?.

 

¿No hay nadie avispado en las televisiones que distinga los eslóganes del pragmatismo?. Señores, si TVE se queda sin publi, los anunciantes no la van a traspasar a Telecinco. Estamos hablando de cubrir targets, de impactar suficientes veces para provocar una acción, la que busca el anunciante.

 

Para entendernos, si en mi trabajo, mi compañero de mesa un día no me habla, no aburro con las cosas que le diría a él enumerándoselas a mi panadera. Con la publicidad pasa lo mismo, si yo como anunciante no logro comunicarme con aquella persona que está viendo la serie “Cuéntame” por obligación divina no voy a pagar a Antena 3, porque quizás no me interese su audiencia, y si me interesa, mantengo la publicidad, no la incremento.

 

Puede pensarse que esa eliminación de la publicidad es buena, porque es un competidor menos, y un acercamiento al oligopolio de precios en el que estos son fijados por la oferta. Nada más lejos de la realidad: éste es un mercado en el que el anunciante tiene gran poder para fijar los precios, así que no se achantará fácilmente ante las exigencias de las cadenas privadas.

 

Por el contrario, si las cadenas querían menos competencia, sólo deberían haber apostado por exigir que los canales estatales no tuvieran audiencia, es más que desaparecieran. TVE va a seguir haciendo el mismo daño a las privadas, porque se trata de quién capta la atención. La publicidad se paga a tanto el kilo de atención de alta calidad, de público motivado. Si el anunciante no puede acceder a su público, se irá a Internet… mala suerte.

 

Las fusiones al fin de al cabo son una huida adelante para evitar lo inevitable, su pérdida de protagonismo, de influencia y de unipersonalidad como emisora de publicidad. Los mensajes publicitarios cada vez son menos efectivos, y la atención se dispersa hacia el camino a la Red. Mala suerte.