Dicen que un buen final disculpa los buenos principios y los peores desarrollos. Nuestro presidente, el señor Zapatero, prolonga la agonía de los periodistas que quieren conocer sin más dilación su futuro. Estos plumillas no se concentran: se deprimen, faltan a sus labores conyugales e incluso cometen faltas ortográficas. Zapatero los está maltratando de manera agónica y con alevosa crueldad.
Y no solo a ellos: las grandes empresas esperan su decisión. Porque no me negarán lo bonito que queda un ex-estadista en el puesto izquierdo (o derecho, depende) según se mira al presidente del consejo de administración. ¡Dónde va a parar!, ni un Picasso en la coronilla pelada del insigne cabeza de mesa surte mayor efecto. Qué se lo digan a Endesa o a Gas Natural. ¿Quién se llevará a ZP y a su talante? Pujen pujen!.
Yendo aún más lejos. ¿Qué me dicen ustedes del servicio de mudanzas de Moncloa? La de recuerdos, cuadros, trajes y vestidos que van a tener que transportar cuando se vaya de Palacio la familia. Por favor, qué no se les olvide el torito que decora encima del plasma de los Zapatero. Doña Sonsoles es muy suya y en una familia española típica no puede faltar el torito encima de la tele, aunque haya que sujetarlo con papel celofán en la fina pantalla de 40 pulgadas en la que Don José Luís mira los partidos del Barça con fervor culé.
Obviaremos a los editores de libros de texto escolares que ansían colocar aquello de “presidente de 2004 a 201…”, y organizadores de conferencias de expresidentes que hablan de lo que no pudieron hacer porque las circunstancias eran adversas, pero que ellos sí querían.
Solo me resta llegar a los dos que ustedes están pensando como los más beneficiados de la muerte política del protagonista: Rubalcaba y Chacón. Si se tratara de una serie de televisión en la que hubiera un asesinato, ellos serían los mayordomos sospechosos.
El primero, el señor R, declaró en plena comparecencia tras el Consejo de Ministros (y tras dar las gracias al cocinero del hospital Gregorio Marañon por facilitarle la receta del “pollo a lo Marañon”) que le veríamos más que nunca. Ya gozamos de su presencia en dichas ruedas de prensa, en el Congreso como azote del PP, en entrevistas, en actos del PSOE, en entregas de premios, aliñando el caso Faisán… (esperen que me quedo sin aire). ¿Dónde le veremos además? No, se ha de interpretar que el mensaje lanzado al tendido del 7 aclaraba que se encuentra en plena forma para luchar contra la señora CH.
¿Qué dice, hace y trama mientras la señora CH? Pues por ahora está entretenida en las batallas libias. Eso sí, muy seria e institucional. Nada que ver con sus tiempos de tertuliana radiofónica en la que se llenaba de risas y de elocuencia. Ahora recita los dictámenes de la ONU como escolar que se sabe de memoria los ríos de España y sus afluentes.
La guerra -perdón que esa palabra está prohibida ahora-, el conflicto está servido y si ya nos divertimos con el enfrentamiento Gómez-Jiménez, ahora será CH contra R, con ZP como persona a negar y MR (Mariano Rajoy en su casa) viendo en la tele cómo luchan sin piedad, a la espera de contrincante. No me crean ustedes, pero lo lógico es que acabe ganando la señora CH.
Por cierto, no me refiero a Carolina Herrera, que ya tiene suficiente con abrir tiendas por ahí, para que ahora se vea mezclada en líos ajenos y sin una pizca de glamour.



